El Pincuejo

Vías de escalada en la Peña del Pincuejo

Saliendo de Asturias por la autopista del Huerna, el primer pueblo leonés que pasamos será Caldas de Luna. Cerrando el pueblo por el Oeste, veremos un evidente desfiladero con una llamativa pared vertical a su izquierda. En esta zona, allá por los años 80, una malograda cordada de escaladores llacianegos abrió una serie de itinerarios. Continuando este trabajo, Miguel Ángel Adrados, en compañía de otros escaladores, abrió en esta zona una serie de itinerarios durante los primeros años de este siglo. Uno de los sectores redescubiertos por este escalador es el de la propia peña del Pincuejo. La escalada en esta pared consta de varios itinerarios semiequipados (chapas en los pasos clave y algunos tramos compactos), que requieren el uso de fisureros para completarlas y nos ofrecen una excelente y rápida alternativa para pasar un buen rato con la excelente roca leonesa.

El acceso más rápido a la peña se hace por la autopista del Huerna, saliendo de la misma en la salida hacia Villablino tras pasar el Negrón. En el primer cruce, torcemos a la izquierda y, tras pasar un puente, otra vez a la izquierda por la pequeña carretera que nos lleva a Robledo y Caldas de Luna. Unos kilómetros más adelante, un desvío a la derecha nos deja en éste último pueblo. Subimos al barrio de arriba (cruce a la izquierda tras pasar un puente, podemos aparcar junto a la iglesia) y por una pista de tierra llegamos en cinco minutos a un área recreativa al pie de la pared. En unos pocos minutos, ya estaremos al pie de vía dispuestos a iniciar la escalada.

La roca en la peña es de una gran calidad. La escalada se desarrolla sobre fisuras limpias y, en la vía del Espolón Pioneros, alguna placa de adherencia. La escalada es más técnica que física, con una graduación generosa y asequible a cualquier escalador que domine la escalada de fisuras y la adherencia. De igual forma, es bastante evidente, permitiendo una escalada rápida e intuitiva. Las reuniones se encuentran equipadas y preparadas para rapelar, y en casi todos los largos encontraremos uno o dos parabolts, preferentemente protegiendo los pasajes de mayor dificultad. Para el resto de la vía, es necesario llevar empotradores variados y algún que otro friend. Es interesante llevar también algún cordino para reuniones y los diversos puentes de roca que encontremos durante la escalada.

Descensores requeridos, ya que es obligatorio el descenso en rápel (2 rápeles para cada una de las vías). Cuerdas de 60 metros recomendadas para seguir la línea de rápeles del croquis (con menor longitud, puede ser necesario hacer alguno más)

En el croquis se marcan las líneas más accesibles de la pared. Existen otros itinerarios de mayor dificultad, para consultar sobre éstos se recomienda acudir a la guía "Cordillera Cantábrica. Escaladas Selectas en roca" de Adrados Ediciones

Disfrutad de esta amena pared con cuidado. Un saludo del Maquis y suerte.

La Línea Blanca: MD Inf, 120 metros

Comenzamos la escalada en una pequeña plataforma al pie de la pared. Por las fisuras de la izquierda (IV) vamos ascendiendo hasta encontrar un paso de dificultad protegido con un parabolt (V+). Una nueva fisura (fácil, IV-) nos deposita en la primera reunión (bastante angosta, 30 metros). La salida del segundo largo es vertical, usando pequeñas fisuras fácilmente protegibles con fisureros (varios pasos de V). Una corta sección fácil (IV-) nos permite relajar y encarar las fisuras finales, verticales pero sin excesivas dificultades (pasos de V y V-, un par de chapas). Llegamos así al segundo relevo (25 m), algo más cómodo que el anterior.

El tercer largo sale en diagonal a la izquierda, en busca de una evidente chapa en una placa. Superamos un resalte algo desplomado (V, chapa en la salida) y cogemos una rampa en diagonal a la derecha (IV- y III, puentes de roca). Al llegar a la parte superior de la peña, torcemos a la izquierda y buscamos ya rápidamente le reunión, situada en mitad de una placa tumbada. La última tirada la hacemos por la loma, buscando el torreón final. Pasos fáciles de II y III nos llevan al pie del mismo, para superar por su centro un corto muro con roca algo más delicada que el resto de la pared (dos chapas, en la base y en la salida del resalte). Llegamos así a la última reunión.

El descenso lo haremos rapelando. De la reunión superior, haremos el primero ligeramente hacia la izquierda en busca de la segunda reunión. Desde ésta, un nuevo rápel nos deja directamente en el suelo.

Espolón Pioneros: MD Inf, 110 metros

Desde la base de la pared, ascendemos siguiendo una fisura herbosa hacia la derecha, en busca de una terraza unos metros por encima nuestro (pasos de III+). Aquí, encontramos la primera reunión. La segunda tirada sube por un muro tumbado en adherencia (IV), donde veremos la chapa que protege el paso de mayor dificultad (V-V+, adherencia). A la izquierda de la chapa, una serie de fisuras fáciles (IV y IV-) nos deja en la segunda reunión.

La tercera tirada busca un diedro-fisura por encima y a la derecha de nuestras cabezas. A la salida del largo encontraremos un clavo y un puente de roca. El diedro-fisura se supera empotrando el pie derecho en la fisura y apoyando el izquierdo en adherencia en la pared opuesta. Podemos llegar así a chapar el parabolt que protege la salida, y superar este paso para seguir directamente hacia arriba aprovechando las fisuras que nos vamos encontrando hasta la tercera reunión (IV). Ahora, superamos un corto paso vertical (V) y seguimos por terreno más tumbado en busca del último relevo (IV, dos chapas) en una buena terraza.

El descenso se hace también en dos rápeles, de la cuarta a la segunda reunión y de ésta al suelo. Atención a posibles enganchones de la cuerda.